La Ermita de la Virgen de los Dolores se encuentra en el municipio de Tinajo.

Concretamente, se sitúa en el pueblo de Mancha Blanca, y se trata de una ermita de gran importancia con una muy interesante y rica historia detrás.

Importante, porque en su interior acoge a la Virgen de los Dolores, patrona de Lanzarote; y de rica historia, por las leyendas y mitos que han surgido a su alrededor.

Cada 31 de julio y 15 de septiembre se celebran diferentes actos a fin de rendir tributo a la Virgen.

Virgen de los Dolores

Leyenda y misterio

Durante el siglo XVIII, Lanzarote sufrió fuertes y constantes erupciones volcánicas que destruyeron y sepultaron en lava una gran parte de esta zona de la isla.

Y a partir de ahí nació la leyenda de la Virgen de los Dolores, cuando un franciscano decidió organizar una procesión con la Virgen hasta las faldas del volcán, y la lava dejó de emanar de sus fauces. Desde entonces, muchos atribuyeron a la Virgen el milagro de haber puesto fin a las erupciones que amenazaban con destruir sus casas y tierras, y en honor a ella construyeron esta Ermita. Y también en su honor, se celebra la Romería de los Dolores cada 15 de septiembre.

Por otro lado, cada 31 de Julio se celebra la Fiesta del Fuego, una fiesta, de nuevo, en honor a la Virgen, a la que se atribuye haber puesto fin a una nueva erupción volcánica en 1824.

Orígenes y arquitectura

Historia de la Ermita

De interés

Construcción
Siglo XVIII
 
Bien de Interés Cultural
Categoría de Monumento
 
Ubicación
Ver Mapa | Cómo llegar
La historia de la Ermita de la Virgen de los Dolores es una historia llena de leyenda, mitos y erupciones.
 
Fue construida a finales del siglo XVIII, en 1780, en gratitud por haber puesto fin a las erupciones volcánicas que asolaron la isla en la época.
 
A nivel arquitectónico, se trata de un templo de una sola nave construido en cantería blanca con detalles negros. Su fachada se encuentra coronada por una espadaña de dos huecos que sirve de campanario, con un arco de medio punto en su entrada acompañado de un pequeño óculo translúcido. Todo ello, presidido por una cruz católica. Su elemento más destacado es su cúpula de media naranja con un lucernario en su parte central.
 
La Ermita fue declarada Bien de Interés Cultural a principios de siglo.